Condominio inteligente
Pareciera que siempre busco los temas más desagradables y pesimistas para hablar de ellos en esta columna bestial, no se engañe perrísimo lector, mi infancia fue feliz, mi adolescencia también y ahora en mi vida adulta las cosas también van por ese camino. Sin embargo al estar involucrada en el movimiento animalista, no puedo dejar de estar llena de noticias tristes y frustrantes en un mundo complejamente egocéntrico.
Pese a ello no es mi interés hoy hablar de alguno de esos temas, y no porque no los hubiese esta semana, sino porque en ocasiones es mucho mejor resaltar lo bueno (aunque sea chico) que lo malo (que siempre es mucho), algo así parecido como lo enseñado en un curso de maquillaje, donde si tienes una cara sinceramente…”simpática” siempre podrás sacarle provecho a ese lunar junto a la oreja izquierda que te hace ver sexy y femenina.
Pero no nos distraigamos del asunto, el caso que deseo compartir con ustedes me lo topé por casualidad (aunque dicen es inexistente), al acudir a uno de mis cafés favoritos en donde me topé con una revista de Bienes Raíces (al no haber otra) para antojarme de residencias de cuatro millones de dólares (o más) mientras esperaba a mis amigos.
En la tercera revisada de la publicación algo llamó mi atención, uno de los lugares anunciados ahí, con un nombre que traducido al español sería algo así como “Océano y Terraza” (¡ay! Ojala no me cobre Arturo el anuncio) proponía entre sus encantos una hermosa vista al mar desde sus espectaculares terrazas, condominios de una, dos y tres recámaras además del Penthouse con una calidad única, y lo más importante, no solo para mí, estoy segura, sino para varios de quienes tendrán el poder adquisitivo de comprarlo, el tener el lujo del título “Pet Friendly” o sea pues, admitir mascotas de sus inquilinos. Con un par de huellas humanas acompañadas de unas caninas, este imponente edificio situado en Nuevo Vallarta (www.terraceboutique.com)(¡ups! Ay Arturo otra vez), da la bienvenida a quienes tienen en sus animales de compañía una parte importante de su familia, algo poco común en estos tiempos, donde los conflictos en condominios a causa del animal del vecino (del de cuatro patas) son cada vez mas frecuentes.
De manera inteligente, los encargados de este lugar saben que el norteamericano, principal cliente de dichos desarrollos, es generalmente un buen dueño de mascota y gasta sin reparar en el cuidado de las mismas (recuerde que se calcula una cantidad de 40 millones de dólares al año en productos para animales domésticos en el vecino país del norte), y si puede invertir tanto en su peludo amigo, es casi un hecho que también podrá mantener un buen nivel de vida con todo el $ que eso conlleva.
Por el contrario promovidos por una creciente intolerancia y un anhelo enfermizo de esterilización ambiental, los habitantes de la región se han vuelto, con sus manías, un importante factor para el abandono de mascotas a nivel local; ahora los administradores de edificios multifamiliares comienzan a militarizarse incluso casi colocando detectores de animales en cada entrada general, una lástima para las personas responsables quienes junto con sus perros o gatos en realidad no representan ningún problema para los demás. No son pocos los casos conocidos donde, de plano, han tenido que mudarse a causa de injusticias graves o incluso fatales cometidas en contra de los seres que ni siquiera saben leer los reglamentos.
Gracias al buen tino y sueldo de mi marido, vivo ahora en una colonia llena de amantes de mascotas (bueno en su mayoría), pero yo si hubiese conocido antes esta torre de lujosa estructura y hubiera tenido el cuantioso efectivo en mi alcancía de cerdito, seguramente ahora viviría ahí, en ese condominio inteligente.
jueves, 22 de mayo de 2008
Los indios no tomaban leche
Los indios no tomaban leche
Silvia Álvarez
silvialvarezb@yahoo.com.mx
Cuenta la historia que cuando los españoles entregaron las primeras vacas lecheras a los indios, estos, en lugar de ordeñarlas, las mataban y consumían su carne. Nunca se ha puesto en tela de juicio la salud de los indígenas que basaban mayormente su alimentación en el maíz y los frutos de la tierra.
Actualmente existe una epidemia de “lechitis” en medios de comunicación, sin embargo algo tan básico como pensar que la leche de las vacas fue producida naturalmente para los becerros normalmente no pasa por nuestra cabeza. Mas allá de las implicaciones de salud que un doctor podría explicar mejor que yo, es importante también señalar que la vida de una vaca lechera no es mucho mejor que la de su colega de engorda, y quizás es peor.
Ese mito de que las vacas lecheras son atendidas por chefs y viven pastando en verdes praderas solo lo creen quienes idearon el anuncio para causar mayor impacto, la realidad es completamente diferente, en nuestro país sobre todo, este tipo de ganado se encuentra hacinado en corrales no muy cómodos e higiénicos que digamos, la alimentación rara vez es la correcta y lo que es peor, es obligada contra su naturaleza a estar gestando una y otra vez para que siga produciendo mas litros de leche en una ordeña interminable (al ser mujer yo misma, puedo imaginar el infierno que ellas viven durante los años de su miserable existencia). La comparativamente hablando, piadosa ordeña manual, dio paso a la mecánica que realiza su procedimiento robótico hasta 2 o 3 veces al día sin importar que dentro del blancuzco líquido también vayan cantidades variables de sangre por la irritación lógica causada a las ubres de la vaca. Se habla de una cifra promedio de 4,000 litros anuales por animal al año… y aún se busca como exprimirlas mas.
Dotadas con una buena cantidad de hormonas, antibióticos, pomadas y tranquilizantes estos pacíficos animales ven además partir en cuanto nace a los becerros que en casi todas las ocasiones son sacrificados para el consumo de su carne.
Para quienes lo ignoran, al igual que las mujeres, las vacas tampoco dan leche todo el tiempo, es por ello que sus continuos embarazos son una respuesta a las necesidades inventadas del ser humano. Imagine usted a una mujer dándole pecho a un mapache… quizás es así de correcta la comparación, si lo duda, entonces contésteme ¿tiene entonces la misma necesidad nutricional que un becerro? Quizás el toro de la granja vecina sea su padre entonces.
Quizás la esperanza sea volver a la alimentación de los indígenas, que basaban su notoria salud en mas granos que carne y sobre todo, no consumían la leche que siempre debió seguir siendo para los becerros.
Silvia Álvarez
silvialvarezb@yahoo.com.mx
Cuenta la historia que cuando los españoles entregaron las primeras vacas lecheras a los indios, estos, en lugar de ordeñarlas, las mataban y consumían su carne. Nunca se ha puesto en tela de juicio la salud de los indígenas que basaban mayormente su alimentación en el maíz y los frutos de la tierra.
Actualmente existe una epidemia de “lechitis” en medios de comunicación, sin embargo algo tan básico como pensar que la leche de las vacas fue producida naturalmente para los becerros normalmente no pasa por nuestra cabeza. Mas allá de las implicaciones de salud que un doctor podría explicar mejor que yo, es importante también señalar que la vida de una vaca lechera no es mucho mejor que la de su colega de engorda, y quizás es peor.
Ese mito de que las vacas lecheras son atendidas por chefs y viven pastando en verdes praderas solo lo creen quienes idearon el anuncio para causar mayor impacto, la realidad es completamente diferente, en nuestro país sobre todo, este tipo de ganado se encuentra hacinado en corrales no muy cómodos e higiénicos que digamos, la alimentación rara vez es la correcta y lo que es peor, es obligada contra su naturaleza a estar gestando una y otra vez para que siga produciendo mas litros de leche en una ordeña interminable (al ser mujer yo misma, puedo imaginar el infierno que ellas viven durante los años de su miserable existencia). La comparativamente hablando, piadosa ordeña manual, dio paso a la mecánica que realiza su procedimiento robótico hasta 2 o 3 veces al día sin importar que dentro del blancuzco líquido también vayan cantidades variables de sangre por la irritación lógica causada a las ubres de la vaca. Se habla de una cifra promedio de 4,000 litros anuales por animal al año… y aún se busca como exprimirlas mas.
Dotadas con una buena cantidad de hormonas, antibióticos, pomadas y tranquilizantes estos pacíficos animales ven además partir en cuanto nace a los becerros que en casi todas las ocasiones son sacrificados para el consumo de su carne.
Para quienes lo ignoran, al igual que las mujeres, las vacas tampoco dan leche todo el tiempo, es por ello que sus continuos embarazos son una respuesta a las necesidades inventadas del ser humano. Imagine usted a una mujer dándole pecho a un mapache… quizás es así de correcta la comparación, si lo duda, entonces contésteme ¿tiene entonces la misma necesidad nutricional que un becerro? Quizás el toro de la granja vecina sea su padre entonces.
Quizás la esperanza sea volver a la alimentación de los indígenas, que basaban su notoria salud en mas granos que carne y sobre todo, no consumían la leche que siempre debió seguir siendo para los becerros.
martes, 20 de mayo de 2008
Las Olimpiadas y sus círculos
Se supone que deberían ser para unir a los países, se supone también que con los deportes se fomenta la amistad y se liman las asperezas, se fantasea con que esos cinco círculos entrelazados en verdad son los continentes del mundo esforzados por empujar hacia el objetivo de la hermandad…
Desgraciadamente no es así. Como hipócrita anfitrión, el país “afortunado” con ser sede de estos juegos generalmente se enfrenta a la disyuntiva de mostrarse tal cual es o, esmerarse y enseñar al planeta que su casa es “maravillalandia” donde todos son amiguitos y caminan de la mano cantando juntos. No hay problemas de contaminación, no hay pobreza ni conflictos, no hay siquiera fachadas despintadas. Que lástima que el ser humano siempre tenga en mente fingir para mostrar su superioridad a los demás.
China es un país polémico para los animalistas del mundo, muy lejos ha llegado su fama de “come perros” (y también gatos) a quienes sin piedad torturan sus captores para darle un mejor sabor a su carne, dicen. Animales quemados vivos, despellejados totalmente concientes, replicas de las torturas japonesas que ellos vivieron en carne propia ahora las propinan a seres que han sido condenados por el simple hecho de no poder defenderse o por ser considerados “afrodisíacos” como si no hubieran demostrado ya al mundo la poca necesidad que tienen de estos artificios con una de las tasas de natalidad mas alta, tanto que ahora mismo están siendo sancionados a tener únicamente dos hijos, claro en caso de que el primero sea varón.
Y fueron precisamente los perros y gatos quienes comenzaron a pagar las consecuencias de que China fuera el país elegido para llevar a cabo las Olimpiadas, en un esfuerzo por mostrar la casa “limpia”, los funcionarios de ojos rasgados dictaron la orden de atrapar y sacrificar todo cuanto se moviera por las calles y tuviera cuatro patas, canes y felinos fueron perseguidos cual si se tratase de los peores enemigos del hombre y con igual lujo de violencia amontonados en camionetas para no volver jamás a la libertad, ni obviamente a la vida. ¡Qué lección más grande tendrían que aprender días después los orientales!
Posteriormente la máquina “limpiadora” se dirigió hacia los tibetanos, hombres dedicados a la paz y al misticismo que solo pedían se respetara la autonomía de su comunidad, tal y como lo han venido haciendo desde la invasión de China a su región, sin embargo en un vano intento por acallar voces, el gobierno envió mas de 6 mil soldados a la población budista y sacó de ahí a medios de comunicación, más sospechoso que eso no puede haber, dando una obvia imagen de represión por parte de los comunistas.
Violencia atrae violencia, y ahora tocó a la Madre Naturaleza mostrar su furia para dejar en claro que a pesar de todos los planes de “limpieza” ella misma puede encargarse de ese aspecto, y con un poderoso terremoto que a cobrado más de 12 mil víctimas dejó en claro lo que le importan los Juegos Olímpicos.
Es ahora cuando el círculo vuelve a girar y rescatistas buscan desesperadamente hallar personas con vida bajo los escombros, paradójicamente uno de sus mejores instrumentos de búsqueda son los perros entrenados, sí, perros como esos de cuatro patas que ellos mismos mataron en centenas para dar un aspecto pulcro a la ciudad, cuando no para comérselos fritos, esos seres que, hermanos de los asesinados sin compasión, ahora utilizan su olfato para rastrear vida sepultada entre toneladas de escombros, ahora los perros los buscan a ellos, quizás igual de desesperadamente, pero con una gran diferencia, los desean encontrar no para enviar al matadero o al aceite hirviendo a los humanos, sino para darles la oportunidad tan grande de seguir viviendo, mientras tanto quizás, los tibetanos oren por los fallecidos.
¿Podrá algún día cambiar el hombre?
Desgraciadamente no es así. Como hipócrita anfitrión, el país “afortunado” con ser sede de estos juegos generalmente se enfrenta a la disyuntiva de mostrarse tal cual es o, esmerarse y enseñar al planeta que su casa es “maravillalandia” donde todos son amiguitos y caminan de la mano cantando juntos. No hay problemas de contaminación, no hay pobreza ni conflictos, no hay siquiera fachadas despintadas. Que lástima que el ser humano siempre tenga en mente fingir para mostrar su superioridad a los demás.
China es un país polémico para los animalistas del mundo, muy lejos ha llegado su fama de “come perros” (y también gatos) a quienes sin piedad torturan sus captores para darle un mejor sabor a su carne, dicen. Animales quemados vivos, despellejados totalmente concientes, replicas de las torturas japonesas que ellos vivieron en carne propia ahora las propinan a seres que han sido condenados por el simple hecho de no poder defenderse o por ser considerados “afrodisíacos” como si no hubieran demostrado ya al mundo la poca necesidad que tienen de estos artificios con una de las tasas de natalidad mas alta, tanto que ahora mismo están siendo sancionados a tener únicamente dos hijos, claro en caso de que el primero sea varón.
Y fueron precisamente los perros y gatos quienes comenzaron a pagar las consecuencias de que China fuera el país elegido para llevar a cabo las Olimpiadas, en un esfuerzo por mostrar la casa “limpia”, los funcionarios de ojos rasgados dictaron la orden de atrapar y sacrificar todo cuanto se moviera por las calles y tuviera cuatro patas, canes y felinos fueron perseguidos cual si se tratase de los peores enemigos del hombre y con igual lujo de violencia amontonados en camionetas para no volver jamás a la libertad, ni obviamente a la vida. ¡Qué lección más grande tendrían que aprender días después los orientales!
Posteriormente la máquina “limpiadora” se dirigió hacia los tibetanos, hombres dedicados a la paz y al misticismo que solo pedían se respetara la autonomía de su comunidad, tal y como lo han venido haciendo desde la invasión de China a su región, sin embargo en un vano intento por acallar voces, el gobierno envió mas de 6 mil soldados a la población budista y sacó de ahí a medios de comunicación, más sospechoso que eso no puede haber, dando una obvia imagen de represión por parte de los comunistas.
Violencia atrae violencia, y ahora tocó a la Madre Naturaleza mostrar su furia para dejar en claro que a pesar de todos los planes de “limpieza” ella misma puede encargarse de ese aspecto, y con un poderoso terremoto que a cobrado más de 12 mil víctimas dejó en claro lo que le importan los Juegos Olímpicos.
Es ahora cuando el círculo vuelve a girar y rescatistas buscan desesperadamente hallar personas con vida bajo los escombros, paradójicamente uno de sus mejores instrumentos de búsqueda son los perros entrenados, sí, perros como esos de cuatro patas que ellos mismos mataron en centenas para dar un aspecto pulcro a la ciudad, cuando no para comérselos fritos, esos seres que, hermanos de los asesinados sin compasión, ahora utilizan su olfato para rastrear vida sepultada entre toneladas de escombros, ahora los perros los buscan a ellos, quizás igual de desesperadamente, pero con una gran diferencia, los desean encontrar no para enviar al matadero o al aceite hirviendo a los humanos, sino para darles la oportunidad tan grande de seguir viviendo, mientras tanto quizás, los tibetanos oren por los fallecidos.
¿Podrá algún día cambiar el hombre?
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