jueves, 22 de mayo de 2008

Condominio inteligente

Condominio inteligente

Pareciera que siempre busco los temas más desagradables y pesimistas para hablar de ellos en esta columna bestial, no se engañe perrísimo lector, mi infancia fue feliz, mi adolescencia también y ahora en mi vida adulta las cosas también van por ese camino. Sin embargo al estar involucrada en el movimiento animalista, no puedo dejar de estar llena de noticias tristes y frustrantes en un mundo complejamente egocéntrico.
Pese a ello no es mi interés hoy hablar de alguno de esos temas, y no porque no los hubiese esta semana, sino porque en ocasiones es mucho mejor resaltar lo bueno (aunque sea chico) que lo malo (que siempre es mucho), algo así parecido como lo enseñado en un curso de maquillaje, donde si tienes una cara sinceramente…”simpática” siempre podrás sacarle provecho a ese lunar junto a la oreja izquierda que te hace ver sexy y femenina.
Pero no nos distraigamos del asunto, el caso que deseo compartir con ustedes me lo topé por casualidad (aunque dicen es inexistente), al acudir a uno de mis cafés favoritos en donde me topé con una revista de Bienes Raíces (al no haber otra) para antojarme de residencias de cuatro millones de dólares (o más) mientras esperaba a mis amigos.
En la tercera revisada de la publicación algo llamó mi atención, uno de los lugares anunciados ahí, con un nombre que traducido al español sería algo así como “Océano y Terraza” (¡ay! Ojala no me cobre Arturo el anuncio) proponía entre sus encantos una hermosa vista al mar desde sus espectaculares terrazas, condominios de una, dos y tres recámaras además del Penthouse con una calidad única, y lo más importante, no solo para mí, estoy segura, sino para varios de quienes tendrán el poder adquisitivo de comprarlo, el tener el lujo del título “Pet Friendly” o sea pues, admitir mascotas de sus inquilinos. Con un par de huellas humanas acompañadas de unas caninas, este imponente edificio situado en Nuevo Vallarta (www.terraceboutique.com)(¡ups! Ay Arturo otra vez), da la bienvenida a quienes tienen en sus animales de compañía una parte importante de su familia, algo poco común en estos tiempos, donde los conflictos en condominios a causa del animal del vecino (del de cuatro patas) son cada vez mas frecuentes.
De manera inteligente, los encargados de este lugar saben que el norteamericano, principal cliente de dichos desarrollos, es generalmente un buen dueño de mascota y gasta sin reparar en el cuidado de las mismas (recuerde que se calcula una cantidad de 40 millones de dólares al año en productos para animales domésticos en el vecino país del norte), y si puede invertir tanto en su peludo amigo, es casi un hecho que también podrá mantener un buen nivel de vida con todo el $ que eso conlleva.
Por el contrario promovidos por una creciente intolerancia y un anhelo enfermizo de esterilización ambiental, los habitantes de la región se han vuelto, con sus manías, un importante factor para el abandono de mascotas a nivel local; ahora los administradores de edificios multifamiliares comienzan a militarizarse incluso casi colocando detectores de animales en cada entrada general, una lástima para las personas responsables quienes junto con sus perros o gatos en realidad no representan ningún problema para los demás. No son pocos los casos conocidos donde, de plano, han tenido que mudarse a causa de injusticias graves o incluso fatales cometidas en contra de los seres que ni siquiera saben leer los reglamentos.
Gracias al buen tino y sueldo de mi marido, vivo ahora en una colonia llena de amantes de mascotas (bueno en su mayoría), pero yo si hubiese conocido antes esta torre de lujosa estructura y hubiera tenido el cuantioso efectivo en mi alcancía de cerdito, seguramente ahora viviría ahí, en ese condominio inteligente.

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