Se supone que deberían ser para unir a los países, se supone también que con los deportes se fomenta la amistad y se liman las asperezas, se fantasea con que esos cinco círculos entrelazados en verdad son los continentes del mundo esforzados por empujar hacia el objetivo de la hermandad…
Desgraciadamente no es así. Como hipócrita anfitrión, el país “afortunado” con ser sede de estos juegos generalmente se enfrenta a la disyuntiva de mostrarse tal cual es o, esmerarse y enseñar al planeta que su casa es “maravillalandia” donde todos son amiguitos y caminan de la mano cantando juntos. No hay problemas de contaminación, no hay pobreza ni conflictos, no hay siquiera fachadas despintadas. Que lástima que el ser humano siempre tenga en mente fingir para mostrar su superioridad a los demás.
China es un país polémico para los animalistas del mundo, muy lejos ha llegado su fama de “come perros” (y también gatos) a quienes sin piedad torturan sus captores para darle un mejor sabor a su carne, dicen. Animales quemados vivos, despellejados totalmente concientes, replicas de las torturas japonesas que ellos vivieron en carne propia ahora las propinan a seres que han sido condenados por el simple hecho de no poder defenderse o por ser considerados “afrodisíacos” como si no hubieran demostrado ya al mundo la poca necesidad que tienen de estos artificios con una de las tasas de natalidad mas alta, tanto que ahora mismo están siendo sancionados a tener únicamente dos hijos, claro en caso de que el primero sea varón.
Y fueron precisamente los perros y gatos quienes comenzaron a pagar las consecuencias de que China fuera el país elegido para llevar a cabo las Olimpiadas, en un esfuerzo por mostrar la casa “limpia”, los funcionarios de ojos rasgados dictaron la orden de atrapar y sacrificar todo cuanto se moviera por las calles y tuviera cuatro patas, canes y felinos fueron perseguidos cual si se tratase de los peores enemigos del hombre y con igual lujo de violencia amontonados en camionetas para no volver jamás a la libertad, ni obviamente a la vida. ¡Qué lección más grande tendrían que aprender días después los orientales!
Posteriormente la máquina “limpiadora” se dirigió hacia los tibetanos, hombres dedicados a la paz y al misticismo que solo pedían se respetara la autonomía de su comunidad, tal y como lo han venido haciendo desde la invasión de China a su región, sin embargo en un vano intento por acallar voces, el gobierno envió mas de 6 mil soldados a la población budista y sacó de ahí a medios de comunicación, más sospechoso que eso no puede haber, dando una obvia imagen de represión por parte de los comunistas.
Violencia atrae violencia, y ahora tocó a la Madre Naturaleza mostrar su furia para dejar en claro que a pesar de todos los planes de “limpieza” ella misma puede encargarse de ese aspecto, y con un poderoso terremoto que a cobrado más de 12 mil víctimas dejó en claro lo que le importan los Juegos Olímpicos.
Es ahora cuando el círculo vuelve a girar y rescatistas buscan desesperadamente hallar personas con vida bajo los escombros, paradójicamente uno de sus mejores instrumentos de búsqueda son los perros entrenados, sí, perros como esos de cuatro patas que ellos mismos mataron en centenas para dar un aspecto pulcro a la ciudad, cuando no para comérselos fritos, esos seres que, hermanos de los asesinados sin compasión, ahora utilizan su olfato para rastrear vida sepultada entre toneladas de escombros, ahora los perros los buscan a ellos, quizás igual de desesperadamente, pero con una gran diferencia, los desean encontrar no para enviar al matadero o al aceite hirviendo a los humanos, sino para darles la oportunidad tan grande de seguir viviendo, mientras tanto quizás, los tibetanos oren por los fallecidos.
¿Podrá algún día cambiar el hombre?
martes, 20 de mayo de 2008
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